Los peñascos de Laramade, escondidos entre la maleza a 700 m de altitud, son un paisaje mágico, materia de cuentos y leyendas. El sitio está abierto a todos, desde principiantes hasta expertos.
Rocódromo al aire libre. Aseos secos, aparcamiento para minusválidos, mesas de picnic.
Traiga una colchoneta.